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Autocuidado en salud mental: qué ayuda y cuándo pedir apoyo

info879112
19 ago
2 min de lectura

Hablar de autocuidado en salud mental no significa reducir el bienestar a “pensar positivo” ni asumir que una persona debe resolver sola lo que le ocurre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) entiende el autocuidado como la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover y mantener su salud, prevenir problemas y afrontar enfermedades, con o sin apoyo de profesionales. La propia OMS enfatiza que el autocuidado complementa a los sistemas y equipos de salud; no los reemplaza.

¿Qué acciones de autocuidado pueden ayudar?

Las estrategias más útiles suelen ser simples y sostenibles. Dormir lo suficiente, mantener horarios relativamente regulares, alimentarse de manera adecuada, incorporar movimiento o actividad física acorde a cada persona y conservar vínculos significativos son acciones que pueden apoyar el bienestar. No existe una rutina universal: el objetivo es identificar prácticas compatibles con la realidad, los recursos y las necesidades de cada persona.

El estrés no siempre es un problema, pero puede sobrepasarnos

El estrés es una respuesta humana natural frente a desafíos o amenazas. En ciertos niveles puede ayudarnos a responder a las demandas de la vida cotidiana. Sin embargo, cuando se vuelve excesivo o persistente puede dificultar la relajación, el sueño y la concentración, aumentar la irritabilidad y acompañarse de molestias físicas. Observar estos cambios permite intervenir antes de que el malestar se intensifique.

Autocuidarse también es ajustar las exigencias

A veces el autocuidado no consiste en agregar más actividades, sino en disminuir carga. Revisar compromisos, hacer pausas, pedir ayuda, establecer límites y aceptar que el rendimiento puede variar son formas válidas de protección. Cuando una rutina de autocuidado se transforma en una lista rígida de obligaciones, puede terminar generando más presión en lugar de alivio.

¿Cuándo conviene pedir apoyo profesional?

Es recomendable considerar apoyo profesional cuando el malestar persiste, aumenta o comienza a interferir de manera importante con el sueño, los estudios, el trabajo, las relaciones, el autocuidado o las actividades cotidianas. También cuando las estrategias habituales dejan de ser suficientes o cuando la persona siente que necesita un espacio de evaluación y acompañamiento. Pedir ayuda no requiere esperar a que una situación llegue a un punto extremo.

Un enfoque interdisciplinario puede ser útil

El bienestar mental no depende de un único factor. El estado emocional puede relacionarse con hábitos, rutinas, participación en actividades significativas, alimentación, descanso, entorno y condiciones de vida. Por eso, según las necesidades de cada persona, el acompañamiento puede involucrar psicología, terapia ocupacional, nutrición u otros profesionales de salud.

En Hanami entendemos el autocuidado como una herramienta flexible y situada: una forma de escuchar las propias necesidades y tomar decisiones que favorezcan el bienestar, sin culpa ni exigencias imposibles. Cuando eso no es suficiente, buscar apoyo también es una forma de cuidado.

Fuentes

Organización Mundial de la Salud (2026). Self-care for health and well-being. Organización Mundial de la Salud (2026). Estrés: preguntas y respuestas. Organización Mundial de la Salud (2026). Psychological self-help interventions: delivering self-help for individuals.

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